Los presocráticos

por Platón y que parece haber trascendido la mera oposición terminológica para trasladarse a un esquema histórico. Como Tales de Mileto, Anaxímenes o Diógenes busca el principio general y fundamento del ser y de toda existencia. El principio de su filosofía es el logos , que identifica con el fuego, y afirma que la dialéctica es un camino hacia arriba y hacia abajo. El título de la obra de Heráclito se desconoce y Diógenes Laercio a segura que trataba de la naturaleza y estaba dividida en física, política y moral. El fuego heracliteano fue considerado el elemento calórico en el siglo XIX. Más tarde (con el cierre de la química y la física) se vio que el calórico como elemento era inexistente. La fama de Heráclito se funda en Hegel y en la llamada escuela de hegelianos. Parménides Parménides de Elea (n. c. 515 a. n. e.) fue, según Diógenes Laercio, discípulo de Jenófanes y legislador en su ciudad. Se le atribuye un poema compuesto de un proemio y dos partes (la que enseña la verdad y la que enseña las opiniones de los mortales). La tradición asocia a Parménides con una metafísica a ntitética a la de Heráclito. En su poema podemos leer: «El ser es y no es posible que no sea; el no-ser no es y es necesario que no sea». Pitágoras La vida de Pitágoras se encuentra envuelta en leyendas. Nació en Jonia, en la isla de Samos, hacia el 572 a. C. y, al parecer, conoció a Anaximandro de Mileto. Se le atribuyen viajes a Egipto y Babilonia. La tiranía de Polícrates le hizo abandonar Samos, trasladándose a Italia y estableciéndose en Crotona. Allí creó una secta filosófico-religiosa, inspirada en el

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