Libro de Microrrelatos en el Bicentenario 2022

2 Además, gracias a este grupo de personas, aprendí sobre la narrativa hondureña, supe de la importancia de Froylán Turcios, Oscar Acosta y Mimí Díaz Lozano. Durante ocho sesiones compartimos aspectos teóricos del género también llamado microrrelato, y nos dimos a la tarea de escribir textos breves. Los trabajos de escritura estuvieron relacionados con la teoría, –como la intertextualidad, el juego con géneros extraliterarios–, y con temas más cotidianos como los animales, el circo o con un personaje lector. Las tres horas de las clases no nos alcanzaban para hablar de nomenclatura, conceptos, reflexionar y leer los textos que cada quien iba construyendo. Pero al final del curso tuve la oportunidad de revisar con calma cada microhistoria. Lo hice con mucha curiosidad, como si de pronto recibiera muchas cartas que habían estado perdidas, no porque los textos estuvieran dedicados, sino porque se entrelazaba una comunicación entre los temas vistos y el resultado. Parte de las propuestas que planteé para desarrollar tenía que ver con mis gustos personales, por ejemplo, me gusta cuando los personajes son lectores porque nos identificamos, el escenario circense se presta para muchas maravillas y jugar con los géneros permite textos amenos. Por lo tanto, leer las 203 minificciones finales fue un goce para mí. De estas elegí dos de cada participante, por lo que resultaron 58 textos que abordan alguna de las aristas planteadas. Mi elección se basó en aquellas que lucían más dentro del abanico de cada una de las 29 plumas, espero haber conseguido resaltar lo mejor de cada una. Al releer la antología, con algo de distancia temporal, pienso en el lector ajeno al origen de este proyecto y que aún no ha sido mordido por las tenacidades de la minificción, ¿qué pensará? Ya me ha tocado ver lectores conservadores y

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