Libro de Microrrelatos en el Bicentenario 2022

108 Todavía Durante siglos tembló de frío, pues al sol le costaba trabajo... calentarla. Permanecía empapada, aunque no lloviera. Así vivía, con sus pulmones enormes, poderosos, según ella, eternos. Era tan feliz que no entendió cuando empezó a sangrar y a cobijar a los atravesados por lanzas de su madera, por puntas de sus piedras. El trote dejó de ser alegre para emprender carreras abiertas que demostraban valentía u ocultaban cobardía. Invadieron su espacio, los truenos no coincidían con la lluvia, la estaban conquistando. De ser suave, moldeable e improvisada, pasó a ser rígida, predecible, repetitiva. Ya no la acariciaban con tierna piel, la pisaban con duro caucho, la vistieron de gris para que progresara. La amenazaron de muerte, pero guardó la vida en cada espacio que le dejaron suyo, cada pedazo de su ser que declararon protegido. Aún teme a los humanos, pero sigue viva, todavía, por siempre libre y ya bicentenaria. Karla Uclés Docente, UNITEC, Tegucigalpa

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