Elementos internos en el diseño de la estructura organizacio
cómo crear y di autoridad de la toma de decisiones se distribuyan de forma tal que maximicen la eficacia organizacional. Debido a que su trabajo ha influido tanto en el diseño organizacional, es útil examinar los seis principios burocráticos que, según Weber, subyacen en la estructura organizacional eficaz. Juntos, estos principios definen lo que es una burocracia o una estructura burocrática. Principio uno: una burocracia se basa en el concepto de autoridad racional- legal. La autoridad racional-legal es la autoridad que una persona posee debido a su posición en una organización. En una burocracia, se debe obedecer a una persona no por las cualidades personales que posea (como carisma, riqueza o estatus social), sino por el nivel de autoridad y responsabilidad que se asocia con la posición organizacional que esta ocupa. Así, se obedece a un oficial de policía no porque lleve un impresionante uniforme y un arma sino porque la persona tiene un puesto de oficial de policía, lo cual conlleva ciertos poderes, derechos y responsabilidades que obligan a la obediencia. En teoría, una burocracia es impersonal. Las actitudes y creencias de las personas no tienen importancia en la manera en que opera la burocracia. Si los individuos basan sus decisiones y órdenes en sus preferencias personales en vez de en las metas organizacionales, la eficacia se ve afectada. El primer principio de Weber indica que las decisiones que afectan al diseño de la jerarquía de una organización deben basarse en las necesidades de la tarea y no en las de quien la realiza. Por lo tanto, los subordinados obedecen al director general debido a la autoridad y poder conferida al puesto, no por el individuo que actualmente lo ocupa. Sin embargo, para que una burocracia sea efectiva la distinción entre las posiciones y las personas que las ocupan debe ser clara: las personas ocupan un puesto, mas no les pertenece. Principio dos: los papeles organizacionales se mantienen con base en la competencia técnica y no obedecen a un estatus social, parentesco o herencia. En una jerarquía bien diseñada, los puestos los ocupan personas que pueden realizar el trabajo, no por quiénes son o por los individuos a quienes conocen. Aunque este principio parece evidente y la manera lógica de administrar una organización, a menudo se ha ignorado. Por ejemplo, hasta 1850 cualquiera podía comprar un nombramiento de oficial en el ejército británico mientras pudiera cubrir el precio. Cuanto más alto el rango, más costaba el nombramiento. Como resultado, la mayoría de los oficiales eran ricos aristócratas que tenían poco o ningún entrenamiento formal en el ejército, por lo que a raíz de este sistema ocurrieron muchos desastres militares. Actualmente, en muchas organizaciones e industrias, el “compadrazgo” (contactos y relaciones personales) y no las habilidades relacionadas con el empleo influyen a la hora de decidir quién obtiene el puesto. Usar criterios de este tipo para cubrir funciones organizacionales puede ser dañino para la organización porque no se toman en cuenta a las personas talentosas.
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